Tuesday, 14 February 2012
Ivonne
Agua de tu primavera, de mi zalamera para mi corazón
Eres para mí como agua clara, Que corre hacia mi corazón como un río
Que nace y que muere en el fondo del mar.
Eres para mi como la luna, desnuda ante la noche.
Guiando mis pasos hasta el amanecer.
Siempre para mi eres lo primero. Aunque falte el dinero te quiero.
Yo sin oro ni plata te espero hasta el atardecer.
Tu serás la calma y el consuelo y el aire que me falta algunas veces
Agua del arroyo blanco, agua para saciar mi sed.
QUIÉREME, COMO SE QUIERE POR PRIMERA VEZ, QUIÉREME
QUIÉREME, PARA LOS RESTOS DE LA VIDA
Y QUIÉREME COMO SE QUE TÚ LO HACÍAS
Y QUIÉREME DE NOCHE, QUIÉREME DE DIA,
QUIÉREME COMO SE QUIERE POR PRIMERA VEZ, QUIÉREME
QUIÉREME PARA LOS RESTOS DE LA VIDA.
QUEDATE QUE MI ALMA ES UNA BULERÍA.
Agua del arroyo blanco, Agua pa saciar mis labios,
agua de tu primavera, De mi zalamera para mi corazón.
Te susurraré mil veces al oído que jamás buscaré nada fuera de ti.
Jamás besaré como te beso a ti, créeme.
Créeme porque es tan cierto lo que digo como lo es el sentimiento de un suspiro
Como el frío que siente tu piel, Sin abrigo, sin besos, sin sed.
Thursday, 9 February 2012
Me encanta

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, plagas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando alejamos a Dios.
Sunday, 5 February 2012
7 pasos para la Felicidad
1.- Pensar menos, sentir más.
2.- Fruncir el ceño menos, sonreír más.
3.- Hablar menos, escuchar más.
4.- Juzgar menos, aceptar más.
5.- Ver menos, hacer más.
6.- Quejarse menos, aceptar más.
7.- Temer menos, amar más.
Tuesday, 31 January 2012
Decálogo
Monday, 30 January 2012
Vivir
Tuesday, 24 January 2012
Buenos deseos
Yo te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia. Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad. Te deseo la inteligencia y el ingenio. Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria, una boca que sonría y maldiga con precisión divina, unas piernas que no envejezcan, un llanto que te devuelva la entereza. Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas, el temple de las hormigas, la duda de los templos. Te deseo la fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como la promesa, donde cabe todo lo que aún no te sucede...
Sunday, 15 January 2012
Me la pelas

Vayan ustedes a saber qué infierno personal pueda haber en la génesis del energúmeno evidenciado esta semana en las redes sociales y que responde al nombre de Miguel Sacal Smeke, rápidamente bautizado como “El Gentleman de las Lomas”. El punto es que los modos de este agresor (“¡me la pelas!”), al igual que los de Azalia Ojeda y María Vanessa Polo Cajica, las “Ladies de Polanco”, videograbadas en agosto del año pasado cuando maltrataron a policías de un puesto de control de alcohol (“¡nacos asalariados!”), así como la indiscreción twittera de una hija de Enrique Peña Nieto (“bola de pendejos envidiosos, parte de la prole”) y el cándido racismo facebookero del panista Carlos Talavera hacia las mujeres indígenas (“huelen impresionantemente feo, pero pues pobrecillas: no es lo suyo la higiene”), retratan de manera fiel las actitudes de la élite que detenta el poder económico, político y mediático en el País. Desde hace muchos años, en el México posrevolucionario, conforme la élite política y empresarial se iba convirtiendo en una oligarquía privilegiada y saqueadora, fue desarrollando un desprecio profundo por la mayor parte de la sociedad hasta empatarse en actitudes con los catrines porfirianos o incluso con los encomenderos del Virreinato.
El fenómeno no es nuevo; lo que pasa es que hoy en día la masificación de los registros en texto, foto y video han borrado las fronteras entre lo público y lo privado, y cualquier persona está más expuesta que antes a exhibirse tal y como es, a que se conozca lo que realmente piensa y, a que sus dichos y actos cotidianos queden registrados para vergüenza, regocijo o indignación.
En la indignada reacción masiva han proliferado expresiones simétricamente fóbicas, espejo de las palabras de menosprecio, propósitos de linchamiento: el empresario agresor es grosero porque es judío, las procaces de Polanco son pirujas y los políticos (y sus hijos) son todos unos patanes. En las personas mencionadas en el primer párrafo se ha concentrado, para su desgracia, extraviadas reacciones insultantes, racistas y discriminatorias al insulto y la discriminación que resultan lamentables en sí mismas, pero también porque dificultan la comprensión de un clasismo y un elitismo mucho más extendido, profundo y preocupante que unas cuantas insolencias difundidas urbi et orbi por la magia de Youtube y de Twitter.
Vamos a ver: tal clasismo tiene como núcleo central la noción –no muy apartada de la realidad, hasta ahora– de que se puede y debe ejercer el poder político y económico en forma absoluta, arbitraria, ilimitada e impune, e incluso en abierta violación a las leyes y reglamentos que debieran entenderse como constitutivos de esos poderes. Por eso, las Ladies de Polanco se sienten posibilitadas para infringir el Reglamento de Tránsito. Si unos efectivos policiales pretenden impedirlo, bastará, para ponerlos en su lugar, con verbalizar la diferencia de clase que respalda cualquier infracción: “¡Nacos asalariados!”.
Para sorpresa, o no tanto, tal conjuro, que es la erección de una barrera social instantánea, surte su efecto y los agentes del orden se ven de inmediato reducidos a la impotencia por el poder de tales palabras. Poco importa que las majaderas pertenezcan a una desesperada clase media y que apenas estén haciendo unos dudosos pininos en la incorporación al mundo del espectáculo: la injuria impresiona porque se asume, sin dudar, que sólo unas personas realmente picudas pueden pronunciarla.
La discriminación verbal es un arma arrojadiza de alta eficacia. “¡Pinche naco jodido!”, se oye en la grabación de un pleito de cantina protagonizado durante el Mundial de Futbol de Sudáfrica entre el exdirector del Fonatur Miguel Gómez Mont y su parentela, y familiares del futbolista Cuauhtémoc Blanco. Cualquiera de los bandos pudo pronunciar la expresión, porque ambos podían sentirse con derecho a ello.
En ese reducido universo social para cuyos integrantes no existe frontera alguna entre lo correcto y lo incorrecto, entre el bien y el mal, los poderosos no se equivocan y el que sostenga lo contrario, miente. Cómo se les ocurre que Papá podría desempeñarse mal en un acto público. Si sostienen tal cosa no es porque tengan razón, sino porque son “resentidos, envidiosos, pendejos y prole”.
Si el empresario de Bosques de Las Lomas estaciona mal su vehículo y una grúa se lo lleva, el resto de la sociedad –representada, bien o mal, por los operadores del vehículo de arrastre y por un testigo que videograba los hechos– “se la pela”, y por él, que vaya a sancionar “a su puta madre”. Él nada más es beneficiario de la ley y el orden y no está obligado a nada. Los miles de pesos que paga por mantenimiento en el edificio donde vive lo convierten en dueño de los empleados del multifamiliar y, para que no quede duda, la emprende a golpes contra uno de ellos que se niega a acatar una orden disparatada y arbitraria.
“Me la pelas” es la verbalización de una actitud generalizada de un ejercicio de poder político, empresarial y mediático desorbitado y enloquecido que no tiene empacho en hacer pedazos al País con tal de hacer negocios jugosos de toda suerte. La expresión representa fielmente a Ernesto Zedillo pretendiendo prolongar su inmunidad presidencial doce años más de que prescribiera, para evitar que lo juzguen por la masacre de Acteal, propiciada por su gobierno; a Carlos Salinas, quien se placea de manera impúdica, al suponer que ya se nos olvidó el enorme daño que su gestión le causó a México; a Felipe Calderón, empecinado en seguir alimentando un conflicto armado sangriento y absurdo y en vendernos a más del doble de su costo una porquería que, si llega a ser conmemorativa, lo será de la corrupción monumental de su administración; a Peña Nieto, quien supone que puede emitir en público todos los rebuznos que desee sin que ello afecte su popularidad, porque cuenta con los recursos para mandarse a hacer encuestas que le resulten favorables.
Nada de esto es (tan) nuevo. Ya en décadas pasadas, Fidel Velázquez se ufanaba de que los legisladores de oposición habían pretendido interpelar a Miguel de la Madrid y “se la pelaron”, (Proceso, 3/09/88) Emilio Azcárraga Milmo se enorgullecía de hacer televisión para “un país de jodidos” (Televisión sin fronteras, Florence Toussaint, p. 114) y el ex góber precioso Mario Marín (reaparecido hace unos días al lado de Peña Nieto) presumía al empresario Kamel Nacif una impunidad que le permitía “darle un coscorrón a esta vieja cabrona”, en el marco de la conjura que ambos organizaron en contra de la periodista Lydia Cacho.
Las aplicaciones tecnológicas debilitan severamente las fronteras entre los vicios privados y las virtudes públicas y permiten que los primeros estén mucho más expuestos que antes. Pero la exhibición no basta para erradicarlos, como no basta tampoco la indignación que provocan. En tanto no decidamos en forma colectiva poner fin a este estado de cosas, seguiremos siendo unos “pinches nacos jodidos” que “se la pelan” a los poderosos.
Friday, 30 December 2011
Deseo
Thursday, 29 December 2011
Frases
Thursday, 22 December 2011
Reír Llorando

Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
Monday, 28 November 2011
Listonto
Los listos viven de los tontos, mientras los tontos sirven a los listos. Muchos listos se hacen el tonto. Pero para hacerse el tonto hay que ser muy listo. Son tantos los tontos y tan pocos los listos, que no entiendo que un listo quiera hacerse el tonto. Si son menos listos que los tontos, ¿para qué hacerse el tonto? Luego el listo que se hace el tonto, es tonto. Y si es tonto, ¿cómo parecía listo? Así, pues, el tonto puede parecer listo. Que tan fácil le es a un tonto parecer listo como a un listo parecer tonto.
Abunda el tonto que medra y el listo depauperado. Luego para una postura práctica ante la vida, ¿qué es mejor, ser tonto o listo? Es tonto pasarse de listo y es tonto pasarse de tonto. Por tanto, lo mejor es no pasarse ni de listo ni de tonto.
He dicho.( aunque no sé muy bien qué)
Tuesday, 15 November 2011
Insolencia
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un pendejo, si me lo permite decir).
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.
Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de la sociedad actual es la insolencia.
La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.
La insolencia hace un culto de cuatro principios:
La insolencia admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.
Bueno, y así están las cosas. Ah!, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse; es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un bote de basura. Si no hay un bote de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
¿A USTED QUÉ LE PARECE?
¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.
En ese caso, disculpe.
Monday, 17 October 2011
La vida es corta
Haz lo que amas, y hazlo frecuentemente. Vive. Si algo no te gusta, cámbialo. Si no amas tu trabajo, renuncia. Si no te alcanza el tiempo, deja de ver la televisión. Si estás buscando al amor de tu vida, detente, te encontrará cuando empieces a hacer las cosas que amas. Deja de analizar de más, todas las emociones son bellas. Cuando comas, disfruta y aprecia cada bocado. La vida es simple. Abre la mente, brazos y corazón a nuevas cosas y gente, estamos unidos en nuestras diferencias. Pregunta a cualquier extraño que le apasiona, y compártele tus sueños. Viaja seguido. Perderse ayuda a encontrarse a sí mismo. Las oportunidades sólo se presentan una vez, aprovéchalas. La vida trata de las personas que conoces, y lo que puedes crear con ellas, así que sal y empieza a crear. Dale vida a tu sueño, y vístete con tu pasión. La vida es corta.
Wednesday, 12 October 2011
Esos pollitos....
No es la apariencia, es la esencia.
No es el dinero, es la educación.
No es la ropa, es la percha.
No es la edad, es la madurez de alma y corazón.
La ignorancia genera envidia, que es sinónimo de incapacidad.
Thursday, 29 September 2011
El Aborto
Fuente: Catón
Thursday, 15 September 2011
Y también, por ejemplo...
Viva el adulto que se compadece del terror de sus niños. Vivan los niños que imaginan el sufrimiento de sus adultos.
Viva el paria que no sucumbe a la tentación del homicidio. Viva el gobernante que prescinde de la fuerza.
Vivan quienes conjuran en los parques y a la vista de todo mundo. Vivan quienes saben que la Constitución es el más subversivo de todos los textos.
Viva el dirigente que no demanda el sacrificio de sus seguidores. Vivan los seguidores que vigilan a su dirigente.
Viva el trabajador que asume su tarea con dignidad. Viva el empresario que no hace negocios a costa de su dignidad.
Vivan los indios, que llevan a cuestas medio milenio de agravios.
Vivan quienes rechazan los eufemismos y las mentiras. Vivan quienes se niegan a llamar “baja colateral” a un asesinato.
Vivan los que pierden todo en cada incendio, en cada inundación, en cada crisis, en cada balacera, en cada saqueo y en cada terremoto, y siguen en ceros, pero siempre necios con su amor a la patria.
Vivan las mujeres que desobedecen al cardenal. Viva el obispo que denuncia los pecados del poder.
Vivan los gays y las lesbianas que salen del clóset. Vivan los heterosexuales que no convierten el clóset en un arma contra el prójimo.
Vivan los hombres que se inclinan ante la majestad de la inteligencia femenina. Vivan las mujeres que no usan su inteligencia para humillar a los hombres.
Vivan los aguerridos que exigen paz. Vivan las personas de buena fe que no se tragan los pretextos para justificar la guerra.
Vivan los jóvenes que defienden su derecho a la educación. Vivan los jóvenes excluidos de la educación.
Viva la vecina a la que le encargan hijos ajenos. Viva el automovilista que no se desespera. Viva la que hace cola, el peatón, la víctima de la usura. Viva la desempleada que aún escucha música.
Vivan los agricultores que defienen su entorno ecológico. Vivan los barrios que resisten los proyectos urbanos destructivos y depredadores.
Viva el empleado público que no roba, el contador que no pone un cero de más o de menos, el delincuente que se rehabilita, el comerciante honesto, el funcionario que desobedece a su superior antes que desobedecer a sus propios escrúpulos.
Vivan los científicos y académicos que tienen la cabeza en galaxias y paradigmas, pero los pies en Chalco.
Viva la abogada que concilia la ley con la verdad y la decencia. Viva el médico que no le cobra al que está enfermo del cuerpo y del bolsillo. Viva el restaurantero que perdona la cuenta al que olvidó la cartera. Viva la tendera que da fiado aunque el banco le niegue un crédito.
Vivan los migrantes que sostienen a un Estado que no los defiende. Viva la memoria de quienes se quedaron tirados en el desierto.
Vivan los nombres de las mujeres asesinadas. Vivan los extranjeros miserables vendidos a los Zetas por los agentes del Instituto Nacional de Migración.
Vivan los electricistas. Vivan las sobrecargos y los pilotos de Mexicana. Vivan los telefonistas. Vivan los universitarios. Vivan los petroleros y y los maestros democráticos. Vivan los mineros y los metalúrgicos. Vivan los indígenas de Copala, los comuneros de Cherán, los ejidatarios de San Salvador Atenco. Vivan las madres y los padres que se quedaron huérfanos de sus hijos en la Guardería ABC.
Vivan quienes padecen la ofensiva de los delincuentes, de los militares y de la policía, en Chihuahua, en Tamaulipas, en Veracruz, en Colima, en Durango, en Nayarit, en Nuevo León, en Michoacán, en Sonora, en Guerrero, en Coahuila.
Vivan los políticos honestos, los policías con vocación de servicio y los soldados que se niegan a torturar.
Vivan los veterinarios y los albañiles. Vivan los ingenieros, los comerciantes ambulantes, los taxistas, los cineastas y los meseros. Vivan los músicos, las actrices y los mecánicos. Vivan los hueseros, los muerteros, los camioneros y los moneros. Vivan las maquillistas y las modistas, los bailarines y las pintoras, los carniceros y los matemáticos, las dentistas, los hojalateros, los impresores y los jubilados.
Vivan quienes no pierden el ánimo ante fraudes y encuestas amañadas. Vivan quienes sigan tomándose en serio la soberanía nacional.
Vivan quienes defienden las garantías individuales, los derechos humanos, sociales, políticos, reproductivos y ambientales, las conquistas laborales, la libertad de expresión y el libre tránsito.
Vivan quienes alientan la civilización en medio de la barbarie.
Vivan los que no le creen a la televisión, los indignados, los excluidos, los que están hasta la madre, los que no quieren más sangre.
Vivan quienes resisten y se organizan. Vivan las y los jodidos que nos siguen dando patria todos los días.
Vivan los sobrevivientes, los deudos y los heridos.Vivan los muertos.
Viva Cuauhtémoc. Viva Gonzalo Guerrero. Viva Fray Bartolomé de las Casas. Viva Francisco Tenamaztle. Viva Jacinto Canek. Viva Fray Servando Teresa de Mier. Viva Francisco Primo de Verdad. Viva Miguel Hidalgo. Viva Josefa Ortiz de Domínguez. Viva José María Morelos. Viva Leona Vicario. Viva Francisco Xavier Mina. Viva Vicente Guerrero. Viva el Batallón de San Patricio. Viva Benito Juárez. Viva Ignacio Zaragoza. Viva José Santos Degollado. Viva Melchor Ocampo. Viva Mariano Escobedo. Vivan Ricardo y Enrique Flores Magón. Viva Emiliano Zapata. Viva Aquiles Serdán. Viva Francisco Villa. Viva Antonio Díaz Soto y Gama. Viva Felipe Carrillo Puerto. Viva Lázaro Cárdenas. Viva Francisco Múgica. Viva Rubén Jaramillo. Viva Benita Galeana. Viva Valentín Campa. Viva José Revueltas. Viva Heberto Castillo. Viva Samuel Ruiz.
Viva el EZLN. Viva la APPO. Viva MORENA.
Vivan la paz, la verdad y la vida.
Viva México. Viva México. Viva México.